Xenofobia Criolla
- Mariana Bernal
- 27 ene 2022
- 3 Min. de lectura

De un tiempo para acá han llegado a Colombia un número considerable de ciudadanos venezolanos huyendo del ‘sueño socialista’ que el Chavismo y Nicolás Maduro han querido imponer en el territorio, dejando a miles de personas desamparadas y obligadas a migrar a cualquier lugar donde al menos se pueda comer dignamente 3 veces al día. Pero antes de ese gran éxodo el colombiano del común jamás se llegó a imaginar esa problemática, porque el país ya tenía su conflicto interno, con sus propias víctimas y desplazados, una situación bastante compleja que afectó directamente el turismo nacional, haciendo que un extranjero fuera una criatura rara y exótica para la persona de a píe, donde sólo se veían en zonas exclusivas del país, nunca se llegaba a ver un extranjero en una periferia o en zonas ‘pobres’. Por eso, también el criollo promedio era lambón con cualquiera que llegara a tener un acento diferente al nativo, llegando a caer en el ridículo, como en la película ‘el embajador de la india’, donde un tipo del común que se burla de sus propios paisanos actuando como un importante diplomático y recibiendo todo tipo de lujos y beneficios por tener otro acento.
Pero esa actitud lambiscona y sumisa cambió drásticamente cuando se empezaron a ver venezolanos en las calles pidiendo limosna y viviendo en las periferias. Ahí ya no eran ‘los doctores’ ahora eran una plaga más y el famoso regionalismo que nos caracteriza paso a ser ‘veneco-fobia’, ya no era culpa de ‘los costeños’, ‘los cachacos’ o ‘los pastusos’, no, ahora todo era culpa de ‘los venezolanos’ y en esta pandemia ese pensamiento excluyente y clasista tuvo una abanderada, Claudia López, la alcaldesa de Bogotá quien en una oportunidad afirmó: ‘los venezolanos nos están haciendo la vida cuadritos’. Alegando que el país y la ciudad serían perfectos sin ellos, olvidando que este pedazo de tierra ha parido a personas REALMENTE MALAS Y PERJUDICIALES como los hermanos Castaño, Tiro Fijo, Pablo Escobar, Alias Gacha, entre otras ‘joyitas’ que nos recuerdan que la filosofía patria es actuar con ‘viveza’ y venganza y lo peor es como este tipo de declaración son replicados en la sociedad, cualquiera asume que los venezolanos son ladrones y no les importa si tienen familia o sueños por cumplir, para el paisano promedio todos son ‘cortados con la misma tijera’ creyéndose moralmente superior al otro y olvidando que en el pasado los papeles eran opuestos y nuestros desplazados por la violencia no sólo llegaban a las ciudades importantes de Colombia, sino también llegaban a países fronterizos como Venezuela o Panamá, esperando olvidar el trauma de una toma guerrillera o una masacre en su pueblo natal y anhelando una nueva vida independientemente si ese país era de su agrado o no.
Hoy muchas palabras son tendencia, pero se aplican muy poco, como la ‘empatía’, esa capacidad humana de inferir los sentimientos, pensamientos y emociones del otro basado en un reconocimiento como similar, es decir como alguien de nuestra propia especie, concepto esencial para la evolución y la vida misma, algo que gracias a la crudeza del mundo actual se ha ido olvidando pero que debemos recuperar, porque esta generación es la ‘del cambio’ y ‘las causas sociales’. Por qué no empezar con tratar de salvar nuestra propia especie siendo más comprensivos y menos críticos y entendiendo que a veces hay situaciones que se salen de nuestras manos y nos obligan a actuar, como por ejemplo la migración.







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