Revolución con olor a Chanel
- Mariana Bernal
- 27 ene 2022
- 2 Min. de lectura


En la siguiente entrada quisiera hablar de una mujer que supo hacer su historia sin esperar que el mundo le diera una medalla por sus desgracias, como parece ser la moda actual: hacer valiosas a las mujeres sólo por lo que han sufrido y no por lo que han aportado.
Hablo de Coco Chanel, quien despertó mi total admiración desde que supe su historia, pues no se volvió famosa por haber perdido a su madre a los 11 años, por haber crecido en un orfanato, ni por haber vivido dos guerras mundiales, ¡No! Se hizo famosa por sacar a las calles la elegancia y defenderla como si de un derecho civil se tratara. Esa es Gabrielle Bonheur, quien supo emprender con lo que aprendió en el orfanato: La costura, un talento que le dio un reconocimiento especial en la alta sociedad, combinado con su estilo personal lleno de carácter y originalidad algo así como una chica rebelde con mucho estilo, muy, pero muy adelantada a su época, un distintivo que la ayudó a darle todo un concepto de lujo e independencia a Chanel, su prestigiosa marca de modas que hizo del ‘little black dress’ un básico en las mujeres de todo el mundo, del bolso con correa un indispensable a la hora de salir, del estilo ‘andrógino’ algo muy femenino y lo más importante: hizo que el pantalón ya no fuera algo exclusivo de los hombres, ¡Le puso pantalones a las mujeres! En pocas palabras, hizo que la elegancia fuera cómoda, practica y algo que pudiera usarse diariamente sin importar los recursos económicos, porque como ella misma dijo: “no es la apariencia, es la esencia, no es el dinero, es la educación, no es la ropa, es la clase”
Alguien que demostró que cuando se piensa con autonomía y se tiene carácter, su legado podrá perdurar hasta el siguiente siglo.







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